
| EL ADIÓS DE UNA FAMILIA |
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Hace mucho tiempo Nicolás y Blasa se conocieron en un lugar maravilloso, rodeados de todo lo que la naturaleza les podía ofrecer. Ellos vivían en la más absoluta felicidad rodeados de campos y ríos llenos de vida. Se querían tanto que un buen día decidieron de traer al mundo al que sería su único hijo, y al que le pusieron el nombre de Constantino. La vida para ellos era ya lo mejor de todo, porque ya formaban una hermosa familia. Vivian todos los días con gran amor, pero sucedió un hecho que jamás se podrá olvidar. Una mañana, mientras Constantino estaba jugando con sus amigos, llegaron unos hombres en un camión y lo raptaron para llevárselo lejos de sus padres. Llegado el mediodía, los padres se preocuparon porque Constantino no llegaba a casa, lo buscaron por todos los lugares habidos y por haber sin que se supiera nada de él. Los padres enfermaron de preocupación al perder a su único hijo, el cual lo era todo para ellos. Pasaron cerca de varios años y ya muy debilitados sus padres; Nicolás y Blasa, conocieron la noticia de que su hijo había sido cruelmente asesinado. La noticia que llegó hasta ellos les causo la muerte al instante, cayendo fulminados al suelo, al conocer la noticia de la muerte de su único hijo. Cuando Constantino fue raptado por aquellos hombres, se lo llevaron a una ciudad muy lejana, allí lo encerraron en un lugar sin que pudiera ver la luz del sol. Constantino no sabía lo que el destino estaba a punto de depararle. Una tarde, después de estar encerrado varios días en aquella especie de cárcel, se lo llevaron delante de una gran muchedumbre de personas, en ese momento Constantino no sabía que estaba ocurriendo, porque todo el mundo cuando lo vio a Constantino, comenzaron a hablar entre ellos, mientras que él no sabía el porque de aquella situación. Ante tanta muchedumbre de personas Constantino se vio sorprendido por ver ante si, a una persona la cual lo llamaba constantemente, Constantino se dirigió hasta aquella persona sin saber que quería en realidad, aquel hombre intento marearle constantemente hasta hacerle perder el control de los nervios a Constantino, poco a poco Constantino fue sufriendo un estado nervioso muy grande, la situación fue a peor. Otros cuantos hombres se dirigieron hasta donde Constantino estaba asustado, y éstos le clavaron en su cuerpo un sin fin de crueles flechas, le hicieron todo lo peor que a un ser vivo se le puede hacer. Aún así, las gentes que contemplaban aquella barbarie disfrutaban y se sentían muy felices de ver a Constantino como iba muriendo poco a poco. Cuando Constantino ya no podía ni casi con su alma, una gran espada le atravesó el corazón, ocasionándole la muerte al instante. Éste cayó fulminado al suelo y entre la vida y la muerte, le siguieron clavando, ésta vez, un puñal en su cabeza para terminar definitivamente con su vida.
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