
| MORGANTE Y EL HADA |
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Éste era un gigante, pero no un gigante como todos los gigantes; éste era un gigante pequeño. Ocurrió que, un día, el gigante pequeño se encontró con un gigante (de los que el abuelo le leía en los cuentos) que comía los frutos silvestres de la papaverina... Que no, que el secoya no da las frambuesas. – Dijo el abuelo. Pues, en mi cuento, sí. – Insistió la niña. ... El gigante de los cuentos...(¡Ah, por favor, dejemóslo, ahí, que duerma, para que los niños lo despierten!). 2 ... Después, el abuelo cerró el libro de la Tierra de Todos los Gigantes. Y, ¿Qué pasó con la niña?.- Prenguntó el gigantillo. Eso no lo sé, quizá se fue con el Hada de los Sueños... Ambrosio Espín Morales |
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