JUAN MALASTRAMPAS

Érase que se era un niño llamado Juan que tenía un padre, una madre y un hermano de once años. Un día, su padre, que era campesino salió a cuidar las cosechas cuando se oyó una voz que decía:

Llévate a tu familia a un sitio seguro.

El padre preguntó:

¿ Quién eres tú? ¿ Y para qué me los llevo?

La voz le contestó:

Yo soy una de tus cosechas y te los llevas porque va a venir un gigante.

El padre se fue a su casa se lo contó todo a su familia. Pero Juan dijo:

Yo me encargaré de matarlo.

Los demás se quedaron con una cara de miedo. Juan no perdió ni un minuto en preparar el equipaje. Juan se fue sin decir nada con su lanzadera y su bastón de la buena suerte, dijo adiós y se fue.

Cuando vio al gigante se escondió en un árbol. Cuando se fue acercando el gigante se preparó para saltar a su cabeza.

Saltó y enseguida empezó a tirarle de los pelos y el gigante tocándose la cabeza para saber quien era. Juan se escondía donde no estaba la mano del gigante. Luego, cuando Juan saltó a un árbol el gigante se quedó tranquilo y se acostó, Mientras, bajaba Juan del árbol, el gigante estaba dormido y aprovechó para atarlo con cuerdas. El gigante se quiso levantar, pero no pudo y luego apareció Juan, y le dijo:

 

Aunque querías que nos muramos todos, eh!

Como sólo tenía un ojo, le tiró las guindillas que había en su zurrón al ojo y le salió un chichón más gordo.

Estaba intentando tocar a Juan cuando éste le mordió el pie y el gigante se lo cogió.

Luego cogió su lanzadera y se la tiró a la pierna y le empezó a salir sangre. Después, como no veía, se pegó un tortazo en un árbol que ya se murió.

Y colorín colorado este tramposo cuento se ha acabado.

 

Isidro de la Ossa Guirao