Rafael Martínez Portero

 

En recuerdo de Luis El Sacristán (Luis Martínez Girones)

No te llegué a conocer, solo de oídas, pero a tu señora si la conocí en persona íntima amiga de mi tía María que vive en Zaragoza, mi padre si tuvo amistad contigo como un gran amigo.

Sé que tu misión en este mundo fue la iglesia, fiel a este culto sagrado de fe, distes todo lo de ti en tu estancia en la tierra.

Ayudaste al pobre y al rico, al manco le prestabas tus manos, al cojo tus piernas. Has sido un símbolo en Cehegín que has dejado mucha huella marcada en cada rincón de este pueblo ceheginero, marcado por tu ausencia.

Misa tradicional del famoso chusco y la jícara de chocolate a la salida de la misa, que tanto, grandes y pequeños hacían cola para que se lo dieses.

En este postumo homenaje que los cehegineros te hacen cada año, es la pauta de sinceridad y agradecimiento contigo, por ser buena gente y noble.

Homenaje sincero amigo que distes tu sed a la iglesia María Magdalena y ser un sacristán de honra y muy buena fe.

Ya en tu 34 aniversario de tu muerte, Cehegín se hace presente en tu día, recordando el chusco y la jícara de chocolate, como si de aqueños años de ataño fuesen, lo cierto y verdad, que tu sigues entre nosotros y con todos lo que te han querido como persona.

Yo no te conocí, pero me pongo inclinado para decirte lo grande que eres Luis El Sacristán.

POESIA A LUIS EL SACRISTÁN

La huella que dejaste

en cada paso hacía la iglesia,

tocabas las campanas

solo de felicidad, por que no tenías penas.

 

Dios te tiene en su gozo

y sabiduría muy cierta,

haber tenido a Luis el Sacristán

abriendo la puertas de la iglesia.

 

Una cosa diré

que es muy cierta,

Dios se lo llevó a su trono

para que en el cielo

a los cehegineros, nos abriese la puerta.

 

Volver