
Rafael Martínez Portero
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En memoria de un buen amigo "EL CURRO" |
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Hoy viernes 22 de diciembre, el día ha amanecido nublo con frío de pleno invierno, de esos que rascan hasta los tejados del duro invierno, Salí a hacer mi cosas personales del trabajo de las actividades de Navidad y a poner las ruedas a mi coche y en el Estanco del Bartolo, la noticia del día nubloso. Mi amigo Curro ha fallecido de un infarto, el cuerpo se te queda como una losa pero un servidor se lo espera todo con los palos de la vida injusta con unos cuantos que nacemos para estar día a día a ver lo que nos toca. Decirte Curro que eras una persona muy parecida a mi madre, por esa felicidad que dabas donde pasabas con el camión de los sueños rotos, de las injusticias ajenas a la vida. Mi gran amigo, hacías reír al más triste, por donde pasabas llenabas de grandeza las calles, a tus amigos y compañeros del Ayuntamiento que tanto te quieren. No quedan personas como tu en este triste mundo, donde hoy los pájaros están en silencio, la soledad se apiada de nuestra tristeza, las bombillas del alumbrado de la Navidad te hacen un pequeño homenaje a un buen patriota sin maldad alguna, que es lo que al final quiere Dios para su reino y tu eres uno de ellos, una persona con la que se podía reír, hablar y gastar alguna chiscarra, por que la verdad la vida son dos días y mejor estar alegre que estar herido en la tristeza. Mi gran amigo Antonio del periódico y yo esta mañana te hemos hecho un homenaje mentándote por que de verdad, nos dueles, a mi me han quitado otro gran amigo bueno sin maldad y esto me indica que si el mundo está en contra de mi yo lo estoy encontra del mundo de la vida y de las injusticias que hay. Por eso yo amigo Curro, el homenaje que te haré es de ser como tu de alegre y llevarme bien con la gente por que la vida son dos días y no merece la pena hacer nada malo, tu me has enseñado como ser por tus maneras de felicidad. Hoy has subido al cielo y San Pedro te ha abierto la puerta, por que de verdad que ojalá que en este mundo hubiese personas como tu de sinceras y de buena gente de fe. Solo decirte Curro, que donde estés nos alumbres con tu llama de felicidad a las gentes que tanto te hemos querido y que sigas sonriente por que de verdad la vida no vale nada, sin una sonrisa alegre.
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