Rafael Martínez Portero

 

Recuerdo del cine Lucy (Tercera parte)

Como decía en la segunda entrega, las anécdotas de este cine, la curiosidad de los sucesos registrados en el cine Luzy como partirse la película en varios momentos de la sesión y el posterior encendido de la luz de la sala.

En los años 1970 y principios de los 80, las películas estaban hechas de un material muy flexible, que se rompía con solo mirarla, según unos comentarios de una persona amiga mía, el maquinista de este cine, en las paradas que se realizaba durante la película, encendía la luz y se asomaba para ver a las parejas lo que hacían, Unos con los pantalones bajados hasta la rodilla y otro en plena faena con su pareja.

Se solía decir que las últimas butacas, las parejas solían sentarse para sus líos de fin de semana, como se suele decir “manita entre parejas”, que solían llegar hasta lo más excitante.

Otra anécdota más divertida fue cuando se descubrió lo que hacía la pimienta molida, los misteriosos estornudos como si de una alergia se tratase, pues había algunos quisquillosos que se pasaban la tarde con la dichosa pimienta molida que hacía estornudar a grandes y pequeños.

Un amigo me contó que a la mujer de Dº Blas “Chucheja”, tuvo que irse del cine una tarde por culpa de la dichosa broma de la pimienta, por lo que la señora se tuvo que marchar a su casa con fuertes estornudos.

Una anécdota muy curiosa, fue que a mi hermano se le enrolló la película que estaba proyectando un sábado, por que los sábados eran proyecciones de película clasificada “S”, película de cine de destape, la película hecha un ocho, en una época donde el destape estaba más censurado que el T ítere en la puerta.

Algunos elementos se escondían por las mañanas en los cuartos de aseo para quedarse a ver las películas de la tarde por que los domingos eran películas de estreno a nivel nacional y de muy buena calidad de cine.

Un día de marzo del 1980, quedó como el agua mansa de un río o de un lago, una nevada imprevista y fuerte como una tormenta que duró unos días acabó con el cine Luzy, no del todo si no su tejado herido no preparado para estos temporales que vino como la famosa nieve del 80.

En la próxima entrega hablaremos de lo que fue convertido el cine Luzy, fue convertido en un cine de verano que continuó siendo lo mejor del Noroeste.

“dedicada esta historia a los grandes soñadores de Cehegín y a los que no lo son”

 

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