Rafael Martínez Portero

 

La realidad es la curiosidad del pasado

La realidad es la curiosidad del pasado, sin ánimo de lucro en la amistad compartida de un sentimiento de buen agrado, cehegin cuna del turista extranjero que nos visita haciendo hincapié en nuestro maravilloso pueblo haciéndose de la nostalgia participativa de los sentimientos nuestros por cuidar y hacer mas grande al más chico del pobré a rico de los llantos a las risas cehegineras.

Gozos aparentemente subiendo la Cuesta Moreno que cuando éramos crios nos tirábamos con chapas por las cuestas como si fuéramos a volar por encima del casco antiguo de Cehegín.

Tragos en la taberna del Chaparro con su delicioso vino del Tarato y minchirones del tiempo, magdalenas del Nevado, pantalones de vestir de Alfaro, dulces de Antonio el Motolite y su amada mujer Rafaela.

Hospital de la Real Piedad, cuantas veces nos han pinchado con la geringuilla para ponernos las inyecciones de penicilina por los catarros de mala muerte, curarnos de algún corte con sus puntos de sutura correspondientes.

La Plaza del Castillo, que tiempo atrás era testigo de muchos ciudadanos que han pasado por esa plaza, añorándote mi pueblo de nostalgia y cariño con humildad trabajadora de gentes jornaleros o abrazaderas como se solía decir en los tiempos atrás.

Decir nostalgia es decir historia de Cehegín, su famosos cine Alfaro, cine Luzy y cine Chávez, la heladería desaparecida del Tortas, el carro de Marcelino con su dicho al rico turrón helado, toda una historia que contar por años, décadas y siglos hace que Cehegín sea como un buen vino de crianza que cuando pasa más el tiempo cada día está mejor.

 

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